4 preguntas a Marcelo Loffreda, el DT que conmovió con Los Pumas

Marcelo Loffreda, factótum del tercer puesto en la Copa del Mundo de Francia 2007, respondió a Infobae cuatro preguntas en conferencias Marcelo Loffreda para entrar en clima ante la máxima cita con la ovalada que será entre el 18 de septiembre y el 31 de octubre en Inglaterra.

1. ¿Cómo evalúa el grupo que le tocó a Los Pumas en el Mundial 2015, donde además de Nueva Zelanda en el debut deberá enfrentar a Georgia, Tonga y Namibia?
La zona que le toca a Los Pumas, es accesible, lo cual no implica dar por sentado que estaremos entre los dos primeros. Cada partido, en una instancia como este torneo, es un partido aparte donde habrá que analizar muy bien a cada rival y armar una estrategia acorde con las vulnerabilidades, falencias y también virtudes del adversario.

Jugar el primer partido contra Los All Blacks es algo que no puede ser modificado, por lo tanto, más allá de preguntarse si conviene o no, hay que prepararse para tal desafío y sostener lo positivo de ello.

Por ejemplo, el primer partido para cualquier equipo, inclusive para Nueva Zelanda, puede ser un tanto imprevisible justamente por tratarse del primero, entre otras cosas por el propio marco externo, el ajuste y acople de los jugadores, los nervios o la ansiedad, entre otras cosas. Ello puede ser un punto a nuestro favor si podemos sorprenderlos, manteniendo un equilibrio entre estrategia, actitud, determinación y control.

Los Pumas tienen una oportunidad enorme para avanzar bien lejos. Si se logra pasar a cuartos, tocan dos equipos del hemisferio norte (Francia o Irlanda), dos equipos absolutamente difíciles pero ganables, sobre todo, después de la experiencia que Los Pumas han tenido en estos últimos años compitiendo habitualmente a muy alto nivel con equipos del hemisferio sur. Difícil hacer futurología pero hay muchas chances de alcanzar las últimas instancias.

2. ¿Qué implicó en su vida haber sido Puma y qué característica se debe tener para llegar a serlo?
Haber jugado en Los Pumas, más allá de significar un gran orgullo por vestir una camiseta con tan extensa y valiosa historia y de ser parte de la misma, de representar al país y a todos sus habitantes, implica también, y te diría fundamentalmente, encarnar tus raíces profundas y primeras, que son tu familia, tus amigos y tu club del cual surgiste y te formaste. Agradecimiento, honor y representatividad son sentimientos necesarios para ser dignos de vestirla.

Para llegar a serlo, existen varias respuestas, algunos tendrán más talento, otros serán elegidos por su fortaleza mental, otros por sus destrezas, capacidad técnica o más entrega pero lo más importante, primario e innegociable es dejar todo cada vez que entramos a la cancha. Dar nuestro máximo.

3. ¿Podría marcar cuál fue su momento más destacado en un Mundial?
Muchos fueron momentos destacados e inolvidables de Mundial. Podría mencionar uno, entre otros, que fueron los últimos minutos del partido inaugural contra Francia.

Se vivían instantes de mucha tensión, el partido estaba 17 a 12 a favor de Argentina, pero a tiro de try de Francia. No se podían cometer errores de ningún tipo y bajo ningún aspecto.

Nosotros, los coaches, estábamos en la tribuna y a pesar de que teníamos un micrófono que nos comunicaba con Mario Barandiarán, otro de los coaches, que estaba al lado de la cancha, el griterío, el ruido y bullicio eran ensordecedores, por lo que no podíamos establecer contacto para bajarles mensajes a los jugadores a través de Mario que tenía otro micrófono.

En esos segundos finales, nos miramos a los ojos con Daniel Baetti, y comprendimos que el equipo tenía la fortaleza mental para soportar el asedio de los franceses y nos entregamos a lo que tuviera que ocurrir, confiamos. Y los jugadores, tremendos gladiadores, respondieron y lograron el triunfo que tanto anhelábamos.

Ese fue un instante maravilloso de los tantos otros que vivimos en ese torneo.

4. ¿Qué expectativa tenía en los Mundiales que dirigió y cuáles tiene ahora respecto de Los Pumas?
Siempre nuestras expectativas fueron muy optimistas, tanto en el 2003 como en el 2007 teníamos excelentes jugadores. En el 2003, como conductores creo que no logramos amalgamar a todas esas excelentes individualidades para que jugaran en equipo, con todo lo que ello significa.

En el 2007, podría decir que en ese aspecto hicimos un mejor trabajo y los jugadores no sólo fueron excepcionales cada uno en el rol que le tocara intervenir, titulares o suplentes, sino que además, tuvieron una profunda convicción en todos sus recursos.

Hoy los Pumas, dirigidos por Hourcade, creo que alcanzaron en estos últimos meses un alto grado de convicción en su propuesta de juego. Si a eso le agregan inteligencia en la toma de decisiones, unión entre ellos y algo que es clave en este juego, que es la fortaleza mental, tienen la posibilidad de jugar un gran Mundial.

El nombre de la emoción
El de Marcelo Hernán Loffreda (56) no es un nombre más en el deporte argentino. Mucho menos en el rugby: bajo su dirección técnica Los Pumas consiguieron la mejor ubicación histórica en una Copa del Mundo, la de Francia 2007, cuando finalizaron terceros detrás de Sudáfrica e Inglaterra.

El “Tano” es un emblema de la ovalada. Fue centro del SIC en sus 15 años como jugador. Luego, como head coach, también dirigió a los “Zanjeros” entre 1995 y 2000, años en los que obtuvo dos campeonatos de la URBA y uno del Nacional de Clubes. Aquella gran campaña con los de San Isidro deparó su llegada a la Selección Nacional con la que jugó los Mundiales de 2003 y 2007.

En Australia 2003 estuvo a punto de dar el golpe: una ajustada caída ante Irlanda por 16-15 le impidió al equipo avanzar a cuartos de final. El debut fue derrota ante el local por 24-8 pero las contundentes victorias sobre Namibia (67-14) y Rumania (50-3) le daban esperanzas al conjunto nacional. El partido con los irlandeses fue el de la eliminación en primera ronda pero fue también el comienzo del momento histórico más destacado de Los Pumas cuando cuatro años después, en Francia 2007, el equipo jugó las semifinales de una Copa del Mundo por primera (y hasta ahora única) vez en la historia.

La Selección ganó todos los partidos de su grupo, siendo el primero el conmovedor 17-12 sobre Francia, el anfitrión. Luego los triunfos sobre Georgia, Namibia y el potente Irlanda fueron el pasaje a los cuartos de final. Allí tocó Escocia y ocurrió otro de los grandes momentos: fue 19-3 para llegar a semifinales, instancia en que tocaron los poderosos “Springboks” de Sudáfrica, ganadores por un contundente 37-13. Quedaba jugar el partido por el tercer puesto que otra vez colocaba ante Los Pumas a “Los Bleus”, que respaldados por su localía llegaban como favoritos pero el rugido de los de Loffreda se escuchó en todo el mundo. El inolvidable 34-10 para terminar terceros del máximo certamen fue para Argentina el gran momento en una RWC.

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